Llega un momento en el que el producto se ha labrado un mercado, incluso para los competidores. La demanda es más o menos amplia y los costes, probablemente, han seguido reduciéndose. En esta etapa, inicialmente, los recursos generados por el producto son altos y la empresa empieza a recoger sus frutos no reinvirtiendo el total de fondos generados.
Más tarde, las ventas se estabilizan y, dada la intensa competencia que se ha generado, incluso los beneficios pueden llegar a reducirse. Ante esto, la empresa puede elegir la especialización en un segmento, el rediseño del producto, etc. Sin embargo, tarde o temprano el producto va a perder su atractivo, ya sea para los clientes ya sea para las empresas.
Algunas de las características propias de esta etapa son:
- Óptimo nivel de penetración de mercado.
- Poco o nulo crecimiento de la demanda.
- Máxima rentabilidad y contribución posibles.
- Elevada rotación de inventarios en la empresa y puntos de ventas.
- Mayor desarrollo de la segmentación y nichos.
- Máxima acción de la competencia para desplazar posiciones alcanzadas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario